Hay un momento del día en Zante que recomendamos a todo el mundo: subir a la colina de Bochali poco antes de la puesta de sol, pasear entre las murallas venecianas y bajar después a una de las terrazas del barrio a tomar algo mientras se encienden las luces de la capital. Es sencillo, cuesta poco y es de lo más bonito que hicimos en la isla.

Un poco de historia

La colina que domina la ciudad estuvo fortificada desde la antigüedad. Se cree que aquí estaba la acrópolis de la antigua Psofida, y bizantinos y francos levantaron defensas sucesivas. La fortaleza que vemos hoy es obra de los venecianos, que gobernaron Zante entre 1484 y 1797 y la reforzaron en el siglo XVII ante la amenaza otomana y los ataques piratas.

Dentro de las murallas llegó a haber una pequeña ciudad con iglesias, almacenes, cuarteles y la residencia del gobernador. Los terremotos, sobre todo el de 1953, se llevaron casi todo, y hoy el recinto es un gran parque arqueológico cubierto de pinos.

Qué se ve dentro

La visita es más un paseo que un recorrido monumental, y eso es parte de su encanto. Se entra por una serie de puertas con el león alado de San Marcos tallado en piedra, símbolo de Venecia. Dentro hay restos de iglesias, polvorines, cisternas y un sistema de bastiones desde los que se domina toda la costa este.

Lo mejor son las vistas. Desde el bastión Grimani se ve el puerto, el paseo marítimo y, en días claros, las montañas del Peloponeso al otro lado del mar. Al sur se distingue la bahía de Laganas. La sombra de los pinos hace que el paseo sea agradable incluso en verano, al menos a primera hora.

Calcula una hora para recorrerlo sin prisa. Hay algunos paneles informativos, aunque no demasiados.

El barrio de Bochali

Fuera de las murallas, el pueblecito de Bochali es un mirador natural lleno de cafeterías y tabernas con terraza sobre la ciudad. Hay una plaza con una iglesia y un mirador público gratuito donde se reúne gente al atardecer. Algunas tabernas tienen música en directo con kantades, las serenatas locales de origen veneciano.

Los precios en las terrazas con vista son algo más altos que en la capital (pagas el paisaje), pero merece la pena al menos una copa o un café.

Información práctica

  • Cómo llegar: en coche, unos 10 minutos desde el centro por una carretera de curvas; hay aparcamiento cerca de la entrada. A pie son unos 30-40 minutos de subida desde la plaza Solomos, duros en verano.
  • Entrada: de pago, unos pocos euros (alrededor de 6 € en temporada). Los horarios de los yacimientos griegos cambian a menudo; el recinto suele cerrar a media tarde, así que para el atardecer quédate en el mirador de Bochali, fuera de las murallas.
  • Calzado: el suelo es irregular, con piedras y raíces. Mejor zapatillas que chanclas.
  • Con niños: es un buen lugar para que corran a la sombra, pero vigila los bordes de las murallas, que no siempre tienen protección.

Cómo combinarlo

Lo ideal es visitar por la mañana los museos de la capital, como el Museo Bizantino, comer en el centro y subir a Bochali a media tarde. Si tienes un día más, la otra gran vista de la isla está en el noroeste, en el mirador de Navagio.