Hay pocos sitios en Europa donde te dejen bajar caminando al suelo de un cráter volcánico activo. Stefanos es uno de ellos, y lo más desconcertante es la naturalidad con que se hace: aparcas, pagas 3 euros en una taquilla pequeña, bajas una rampa de tierra y ya estás dentro de una olla de 300 metros de diámetro y 27 de profundidad, con el vapor saliendo del suelo a tu alrededor.

El cartel de la entrada es honesto hasta el punto de resultar divertido: "el descenso al cráter se realiza bajo su propia responsabilidad". Y tiene sentido. El suelo es una costra de arcilla blanquecina y amarilla, agrietada, con decenas de fumarolas activas que escupen vapor a más de 90 grados. Hay zonas acordonadas y hay que respetarlas: la corteza en algunos puntos es fina y bajo ella hay agua hirviendo.

Qué es exactamente lo que estás viendo

Stefanos no es el cono de un volcán, es un cráter hidrotermal dentro de una caldera mucho mayor. La caldera de Nisyros mide unos 4 kilómetros de diámetro y se formó cuando el volcán original, que superaba los 1.400 metros de altura, se hundió sobre su cámara magmática hace unos 27.000 años. Dentro de esa caldera hay cinco cráteres hidrotermales, y Stefanos es el mayor y el más accesible.

El otro que se visita fácilmente es Polivotis, más pequeño, de forma ovalada y con colores más intensos en las paredes. Está a pocos minutos andando y mucha gente se lo salta. No lo hagas: los amarillos y ocres del azufre son más espectaculares ahí.

La última erupción documentada fue en 1888, precedida por la de 1873 que dañó Emporios. Desde entonces el volcán está en fase de desgasificación, que es lo que le da esta actividad permanente y visible sin ser peligrosa. Está clasificado como activo pero en reposo, y hay un observatorio geológico monitorizándolo continuamente.

Cuándo ir (esto importa mucho)

Es el consejo más valioso de toda la guía de la isla. Entre las 11:00 y las 15:00 llegan los autobuses de las excursiones de un día desde Kos, hasta diez buses diarios en temporada alta, y el cráter se llena de gente con cuarenta minutos justos para verlo. A esa hora también hace un calor brutal, porque el fondo del cráter es una superficie clara y sin sombra que refleja el sol y suma el calor del suelo.

Ve a primera hora de la mañana, en cuanto abren, o a partir de las 16:00. En nuestra visita de tarde bajamos y estábamos literalmente solos en el fondo, con el único sonido del siseo de las fumarolas y algún cencerro de cabra en el borde. Es una experiencia completamente distinta.

Qué llevar y qué esperar

Calzado cerrado con suela gruesa, obligatorio. El suelo es irregular, cortante en algunas zonas y caliente en otras. Nada de chanclas.

Agua, mucha. No hay fuente ni bar dentro del recinto, solo una cantina pequeña arriba junto a la taquilla que no siempre abre.

Gorra y protección solar. No hay ni un metro de sombra en el fondo del cráter.

Y una advertencia sobre el olor: huele fuerte a azufre, a huevo podrido. No es tóxico en las zonas permitidas, pero si tienes asma o problemas respiratorios tenlo en cuenta y no te quedes mucho rato junto a las fumarolas más activas.

Llegar por tu cuenta o caminando

En coche o scooter desde Mandraki son unos 20 minutos por una carretera de curvas en buen estado, con la desviación señalizada. El taxi de ida y vuelta desde Mandraki ronda los 20 euros. Los autobuses turísticos salen del puerto y dejan unos 40 minutos, que es poco.

La opción más bonita es a pie. Desde Nikia baja un sendero que arranca detrás del museo vulcanológico y llega al fondo del cráter en unos 45 minutos. La bajada es agradable y la subida es dura, así que mucha gente organiza que un taxi o el bus del tour los recoja arriba. Ojo: en el camino de vuelta el sendero es difícil de encontrar, así que fíjate en los puntos de referencia al bajar.

Media jornada larga es el tiempo adecuado para combinar el cráter con los pueblos del borde de la caldera. Y si estás en la isla dos o tres días, merece la pena verlo dos veces: la luz de la mañana y la de la tarde dan dos paisajes distintos. Después, un baño en Lies o en las termas de Pali cierra el día perfectamente.