Si el cráter Stefanos es el corazón de Nisyros, Nikia es el balcón desde el que se contempla. El pueblo está encaramado en el borde sureste de la caldera, a unos 400 metros de altitud, y su mirador principal da directamente sobre la olla volcánica: los cinco cráteres abajo, el suelo blanco y amarillo de Stefanos, las columnas de vapor y, al fondo, la pared interior de la caldera. Es la fotografía definitiva de la isla y la que casi nadie hace bien, porque el bus turístico para diez minutos y sigue.

Nikia tiene poco más de treinta habitantes en invierno y es, con diferencia, el pueblo mejor conservado de Nisyros. A diferencia de Emporios, que se cae a pedazos con una belleza triste, aquí las casas están encaladas, las macetas cuidadas y las calles impecables. Se nota el dinero de la emigración volviendo cada verano.

La plaza redonda

El centro del pueblo es Porta, una plaza circular con el suelo cubierto por un mosaico de guijarros negros y blancos formando dibujos radiales. Es el votsaloto más bonito de la isla, quizá del Dodecaneso entero. Alrededor hay dos kafenía con mesas fuera y un par de árboles que dan la única sombra decente del pueblo.

Sentarse ahí a media tarde con un café frappé y ver pasar a los cuatro vecinos que quedan es una de esas actividades que no salen en ninguna guía y que resumen el viaje entero. La plaza también es el escenario de las fiestas del pueblo, cuando se llena de mesas y de gente venida de Australia y de Nueva York.

El museo vulcanológico

Nikia alberga el único museo vulcanológico de Grecia, un espacio pequeño instalado en un edificio restaurado a la entrada del pueblo. Explica la formación de la caldera, las erupciones históricas, el sistema hidrotermal y la actividad de monitorización actual, con maquetas, paneles y muestras de roca.

Pain point honesto: es pequeño y se ve en treinta o cuarenta minutos. No vengas esperando un centro de interpretación de gran presupuesto. Lo que sí hace es dar sentido a lo que has visto o vas a ver abajo en el cráter, y por eso lo recomendamos visitar antes de bajar a Stefanos, no después. La cartelería está en griego e inglés. El horario es variable, típicamente mañanas en temporada, y la entrada cuesta unos pocos euros.

Los monasterios de las afueras

A las afueras del pueblo, en direcciones opuestas, están los monasterios de Agios Ioannis Theologos y de Profitis Ilias. El segundo está en el punto más alto de la isla, 698 metros, y se llega por una pista y un tramo a pie.

Los horarios de apertura son impredecibles y muchas veces te los vas a encontrar cerrados. Ve igualmente: las vistas desde ambos son extraordinarias, con Tilos, Kos y en días claros la costa turca recortadas en el horizonte. En la fiesta de Agios Ioannis, a finales de septiembre, el monasterio se abre y se celebra un panigiri con comida para todo el que aparezca.

Caminar desde Nikia

Aquí arrancan los dos senderos más interesantes de Nisyros. El primero baja al fondo de la caldera y llega al cráter Stefanos en unos 45 minutos: sale detrás del museo vulcanológico y desciende por la pared interior. Es un descenso precioso, con la vegetación cambiando a medida que bajas, pero la subida de vuelta es dura y con mucho desnivel. Lo sensato es bajar y organizar la recogida abajo.

El segundo va de Nikia a Emporios siguiendo el borde de la caldera, hora y media de camino con la caldera siempre a la derecha. Es prácticamente llano y es la caminata que recomendaríamos si solo vas a hacer una. Sigue recto en lugar de girar hacia el cráter cuando se acaban las escaleras y el hormigón, justo debajo del pueblo.

Cómo llegar y cuándo

Desde Mandraki son 12 kilómetros de carretera de curvas, unos 25 minutos en coche o scooter, subiendo constantemente. Hay tres autobuses públicos diarios que hacen el trayecto Mandraki - Pali - Nikia y son gratuitos, pero los horarios son limitados y no sirven para una visita flexible.

Ve al final de la tarde. La luz de poniente sobre la caldera es lo mejor que le pasa a esta isla en todo el día, y a esa hora los buses ya no están. Combínalo con el cráter Stefanos por la tarde y con una cena en Mandraki al bajar. No hay restaurantes de cena en Nikia más allá de los kafenía, así que no cuentes con cenar arriba.