Emporios es el sitio más melancólico de Nisyros y, para nosotros, uno de los más fascinantes. El nombre significa emporio, mercado, y hace un siglo era exactamente eso: el pueblo rico de la isla, con familias de comerciantes, casas grandes y una vida propia en lo alto del borde norte de la caldera. Hoy tiene una docena escasa de habitantes permanentes y la mayoría de sus casas están vacías, cerradas o directamente derrumbadas.

El terremoto de 1873, asociado a las erupciones de aquel ciclo, empezó el vaciado. La emigración masiva del siglo XX lo remató. Lo que queda es un laberinto de callejas de piedra por las que se camina en silencio, con puertas azules descascarilladas, tejados hundidos, higueras creciendo dentro de los salones y, de vez en cuando, una casa restaurada con las persianas nuevas que indica que alguien ha vuelto.

La sauna volcánica

El detalle que hace de Emporios algo único: el pueblo está construido justo sobre una zona de actividad hidrotermal, y hay salidas de vapor caliente en el subsuelo. Existe una cueva-sauna natural en el borde del pueblo, accesible por una entrada pequeña y señalizada, donde el vapor volcánico sale de las grietas y crea una cámara de calor húmedo que los habitantes han usado durante generaciones.

Es rudimentaria, no hay servicios, no hay taquilla ni vestuario ni nadie cobrando. Solo una puerta y un banco de piedra. La temperatura sube rápido y el aire es denso, así que entra con calma y sal si te agobia. Lleva una toalla y agua. No es un spa, es un agujero en la roca que echa vapor, y esa es exactamente la gracia.

Algunos vecinos que compran casas para restaurar descubren que tienen su propia fumarola en el sótano. No es una leyenda, es un problema de construcción documentado en la isla.

Las vistas

Desde la parte alta de Emporios, junto a los restos del castillo bizantino, se ve la caldera entera desde el norte: el fondo blanco, las columnas de vapor de Stefanos y la pared de Nikia enfrente. Es un ángulo distinto y menos fotografiado que el de Nikia, y como aquí no para ningún autobús, lo normal es tenerlo para ti solo.

En la plaza del pueblo hay una taberna que abre en temporada, Balcony, con mesas asomadas al vacío. Es de los pocos sitios de Nisyros donde puedes comer con el volcán delante. Los horarios son de isla pequeña: pregunta antes de subir si vas a ir a comer, porque fuera de julio y agosto puede estar cerrada.

Caminar desde y hacia Emporios

Emporios es el nudo de la red de senderos de la isla. De aquí salen caminos semiseñalizados que bajan a Mandraki y a Pali, y el sendero del borde de la caldera que conecta con Nikia en hora y media larga.

La bajada a Pali es especialmente recomendable: atraviesa terrazas antiguas de olivo y almendro y termina en el pueblo pesquero, donde puedes premiarte con un baño en las aguas termales y una comida de pescado. Calcula una hora y cuarto de bajada.

Pain point: los senderos están señalizados a medias. Hay marcas pintadas en las piedras, pero se pierden en algunos tramos y no hay cobertura fiable en todo el recorrido. Descarga el mapa offline antes de salir, lleva agua de sobra y no empieces una caminata pasadas las once de la mañana en julio o agosto: no hay sombra y el terreno volcánico acumula calor.

Cómo llegar

Desde Mandraki son unos 8 kilómetros de subida, 20 minutos en coche o scooter. Los autobuses públicos que van a Nikia no siempre entran en Emporios, así que confirma antes.

Lo lógico es encadenarlo con Nikia en la misma salida, ya sea en coche haciendo el bucle del borde de la caldera o caminando el sendero entre los dos. Reserva una hora larga para pasear el pueblo sin prisa. Y si te interesa este tipo de sitios a medio abandonar, en Tilos, la isla vecina, está Mikro Chorio, un pueblo fantasma completo que se visita de noche.