Kolymbithres no es una playa, son muchas playas pequeñas. Eso es exactamente lo que la hace distinta a todo lo que hay en Paros.
Enormes bloques de granito, redondeados y esculpidos por siglos de viento y sal, se han quedado plantados en la orilla formando docenas de caletas diminutas, algunas de apenas cuatro metros de ancho. Cada una es una piscina natural con su propio arenal, su propia entrada al mar y, si llegas temprano, su propia intimidad.
El nombre significa precisamente eso: las piscinas.
Cómo funciona en la práctica
La zona central es la organizada. Ahí hay hamacas, sombrillas, un par de tabernas y música de fondo, y es donde se concentra la gente y donde aparcan los autobuses. El set de dos hamacas con sombrilla cuesta entre 20 y 35 euros según el establecimiento y la temporada, que es caro para lo que es Paros.
Pero si caminas hacia los extremos, a izquierda o derecha, entre las rocas, encuentras calas libres donde puedes tender la toalla sin pagar nada. Requiere trepar un poco por el granito, que está pulido y resbala si vas mojado, pero no tiene dificultad real. La recompensa es tener una cala para ti.
Los puntos débiles, que los tiene
Sombra: prácticamente nula fuera de las sombrillas de pago. Las rocas dan algo de sombra proyectada a partir de las cinco de la tarde, pero a mediodía en agosto esto es un horno. Si vas con niños o no aguantas bien el sol, lleva sombrilla propia o resérvate a las horas buenas.
Masificación: es la playa más famosa de la isla y se nota. En agosto, entre las once y las cinco, la zona central está llena y el aparcamiento colapsado. Nuestro consejo firme: ve antes de las diez de la mañana o después de las cinco de la tarde. La luz además es mucho mejor para las fotos.
Arena: es de grano medio, agradable, pero las calas pequeñas tienen bastante roca y guijarros en la entrada al agua. Con escarpines se está más cómodo.
Accesibilidad: la zona central tiene acceso llano desde el aparcamiento, pero las calas laterales requieren caminar sobre roca irregular. No es apta para movilidad reducida más allá del tramo principal.
El agua
Aquí no hay pega. El agua es turquesa clarísima, poco profunda en la mayoría de las calas y muy protegida del oleaje por las propias rocas. Es de las mejores playas de la isla para familias con niños pequeños, siempre que resuelvas lo de la sombra.
Para hacer snorkel está bien en los bordes rocosos, aunque si buscas fondos serios es mejor la vecina Monastiri, un poco más al norte, junto al monasterio de Agios Ioannis Detis.
Cómo llegar sin dolores de cabeza
Kolymbithres está en la bahía de Naoussa, a 5 kilómetros del pueblo por una carretera que bordea el agua. En coche son diez minutos, y el aparcamiento es de tierra, gratuito y limitado.
La opción que recomendamos en agosto es el caique. Salen del puerto de Naoussa cada media hora en julio y agosto, cuestan unos 5 o 6 euros ida y vuelta, tardan un cuarto de hora y te ahorran la guerra del aparcamiento. Además la llegada por mar a la playa es preciosa.
Desde Parikia hay unos 15 kilómetros, media hora larga contando el tráfico de Naoussa.
Qué hay alrededor
En la misma bahía, a poca distancia, están Monastiri (con snorkel y un beach bar más animado), Lageri (arenal largo y tranquilo, con acceso a pie desde un camino de tierra) y el parque natural de Ai Yannis Detis, con senderos señalizados entre cedros enanos y vistas de la bahía.
Si buscas viento y deporte en vez de calma, tu playa es Golden Beach, al otro lado de la isla. Kolymbithres es justo lo contrario: aquí se viene a estar quieto.