El norte de Quíos es otra isla. Se llega por una carretera costera que va bordeando acantilados y pasando por pueblos marineros cada pocos kilómetros, y el paisaje va cambiando de seco a verde según se sube.

Nagos es el punto donde ese verde llega hasta el mar. Es una bahía pequeña, protegida, con una ladera de higueras, nogales y viñas cayendo hacia la orilla, y varios manantiales que bajan literalmente hasta la playa. En una isla que en agosto está seca y amarilla, encontrarte esto sorprende.

De dónde viene el nombre

Nagos es una deformación de naos, templo. Aquí hubo un santuario dedicado a Poseidón en época antigua, y todavía se ven restos de excavación en la ladera. No hay mucho que visitar: es más un dato que explica el sitio que una parada arqueológica.

Los manantiales tienen que ver con esa elección. Agua dulce abundante junto al mar era motivo suficiente para poner un templo.

La playa

Son unos ciento cincuenta metros de guijarros grises y arena gruesa. El fondo baja rápido y el agua está notablemente más fría que en el sur de la isla, en parte por el aporte de los manantiales y en parte porque la costa norte es más profunda y más expuesta.

Ese frío es exactamente lo que buscas en agosto. En junio o septiembre puede resultar demasiado.

El agua es muy clara y limpia. Para nadar de verdad, es de las mejores de Quíos.

El meltemi, la advertencia importante

Nagos está en la costa norte, y en julio y agosto el meltemi sopla precisamente del norte. Los días de viento fuerte, esta playa tiene oleaje y no apetece.

Es la contrapartida de todo el norte de la isla: paisaje espectacular, pero condicionado por el viento. Antes de conducir treinta y cinco kilómetros, mira el parte. Si sopla fuerte, cambia el plan al sur o al oeste, que quedan protegidos.

Los días de calma, en cambio, esta bahía es de las mejores de Quíos.

Sombra y servicios

Hay algo de sombra natural de los árboles en la parte trasera de la playa, cosa rara en esta isla y muy de agradecer. Llegando temprano se puede pillar sitio bajo un higuera.

En temporada montan algunas sombrillas de alquiler.

Hay dos tabernas junto a la playa que sirven pescado y cocina casera, con precios de pueblo. Se come muy bien y con la sensación de estar en un sitio que no ha cambiado en treinta años.

No hay socorrista ni duchas.

Giosonas, la vecina

A quinientos metros está Giosonas, una playa mucho más larga y abierta, de guijarros, sin apenas servicios. Es la opción si Nagos está concurrida o si buscas espacio.

Suele estar prácticamente vacía incluso en agosto.

El norte, en general

Nagos funciona bien como excusa para subir al norte, que es la parte de Quíos que casi nadie visita.

Por el camino están Vrontados, con la Daskalópetra (la roca donde cuentan que Homero daba clase) y la tradición del rouketopolemos de Semana Santa; Langada, un pueblo pesquero pequeño con tabernas de marisco excelentes; y Kardamila y Marmaro, pueblos de armadores con casas neoclásicas y molinos de viento junto al puerto.

Es un día entero de coche a ritmo lento, con paradas, y es la mejor forma de entender que Quíos no es solo la Mastihohoria.

Práctico

Treinta y cinco kilómetros desde la Chora, entre cuarenta y cinco minutos y una hora de coche por carretera costera con curvas.

Autobús KTEL hasta Kardamila con pocas frecuencias, y desde allí todavía quedan varios kilómetros. En la práctica: coche o moto.

Aparcamiento gratuito junto a la bahía.

Lleva agua y algo de comer si vas fuera de temporada, cuando las tabernas pueden estar cerradas.