En Samotracia hay unas 33 cabras por cada habitante. No es una cifra de folleto: campan libres por toda la isla, no pertenecen a nadie en concreto y cuando alguien quiere una para la cena registra el número y se la lleva. Están en la carretera, en los senderos, en los tejados y encima de los coches aparcados.
La consecuencia lógica es que el cabrito, el katsiki, es el plato nacional de la isla y aparece en la carta de absolutamente cualquier taverna. Y aquí es donde comer se convierte en una de las mejores actividades del viaje.
Cómo se cocina
La forma tradicional es al horno, lenta, con hierbas de monte. También se hace a la brasa y relleno. Cada casa tiene su versión y todas defienden la suya.
Hay un plato que merece búsqueda propia: los tzigerosarmades, cabrito con cebolla, hinojo y menta, una preparación de casquería fina que se encuentra sobre todo en Chora. Es de esas cosas que uno no pide por iniciativa propia y luego agradece haber probado.
Como acompañamiento, verduras silvestres de la montaña, berenjena asada a las brasas convertida en ensalada, quesos de la isla y dulces de cuchara para terminar. El vino de la casa y el tsipouro se sirven sin ceremonia.
Dónde, según la experiencia que busquéis
En Chora, el Café-Ouzeri 1900 es la referencia clásica de la isla, con su carta impresa como si fuera un periódico y desayunos de yogur con miel. To Stenaki es la otra opción sólida del pueblo.
En Ano Meria, la Taverna Karydies tiene fama por su cabrito y por sus tortillas.
En Profitis Ilias, O Vrachos tiene la mejor combinación de la isla: cabrito de parrilla y vistas de atardecer sobre la costa sur.
En Kamariotissa, la Taverna Klimataria cubre el cabrito a pie de puerto, práctico si llegáis tarde en ferry.
En la costa, Akrogiali en la playa de Lakkoma es la opción de pescado fresco cuando el cabrito ya se ha repetido demasiadas noches.
El aviso que hay que dar
El cabrito se acaba. No es una frase hecha. En varias tavernas de la isla el asado del día se termina temprano y hay que esperar a que salga la siguiente hornada, o quedarse sin. Si venís específicamente por esto, id a cenar temprano por costumbre griega, sobre las nueve, o preguntad a mediodía si va a haber.
Los horarios son de pueblo pequeño. Fuera de julio y agosto muchas tavernas de montaña cierran o abren solo por la noche, y algunas solo los fines de semana. Preguntad en el puerto o en el alojamiento qué está abierto ese día antes de conducir veinte kilómetros de curvas.
Reservad en agosto en Chora y en Profitis Ilias, que tienen pocas mesas.
Presupuesto real
Una cena completa con cabrito, ensalada, entrantes, vino de la casa y postre sale entre 15 y 22 euros por persona. Es uno de los precios más bajos que se pagan en las islas griegas por comida de este nivel, y la diferencia con lo que sirven en las islas turísticas es notable.
Se paga en efectivo casi en todas partes. Los cajeros están en Kamariotissa y en Chora, así que sacad antes de subir a la montaña.
Para vegetarianos
Se come bien, con matices. Las verduras silvestres, la berenjena, los quesos, las legumbres y las ensaladas están en todas las cartas y son buenas. Lo que no hay es una escena vegetariana desarrollada: pedid en griego o señalando y no esperéis carta específica.
Nuestro plan favorito: día de pozas en Fonias, baño termal en Therma al atardecer y subir a cenar cabrito en Chora ya de noche.