Poseidón se sentaba aquí arriba, según Homero, para ver el desarrollo de la guerra de Troya. En un día claro se entiende la elección: desde la cumbre del monte Fengari se distingue la costa turca donde estuvo Troya, la isla de Gökçeada, Lemnos al sur y la costa de Tracia al norte.
Son 1.611 metros, la cumbre más alta de todo el Egeo, y llegar arriba es la actividad más exigente que ofrece Samotracia.
El día, hora por hora
La ruta clásica sale de Therma. Cinco horas de subida, tres o cuatro de bajada, más de 1.500 metros de desnivel acumulado. Con paradas, es una jornada de ocho a diez horas.
El primer tercio va entre castaños de indias y plátanos, con sombra y sendero claro. A partir de los 900 metros el bosque se abre, el terreno se vuelve pedregoso y las marcas empiezan a espaciarse. La última hora es sobre bloques de roca y matorral bajo, sin sombra y sin referencia clara si entra niebla.
No hay refugios en toda la montaña. No hay fuentes fiables en la parte alta. No hay cobertura móvil continua.
Por qué con guía
Porque en esta isla los senderos no están bien marcados y esta ruta es el caso extremo. La agencia Samothraki Travel, en Kamariotissa, organiza trekkings guiados desde unos 15 euros para rutas cortas, y salidas de montaña más largas en el rango de los 40 euros para arriba. Las salidas se concentran en agosto y septiembre.
Si decidís ir solos, la norma local es avisar a alguien de vuestro plan y de la hora prevista de regreso. En el pueblo os lo van a preguntar directamente, y no es paternalismo: es cómo funciona aquí.
Qué llevar, sin recortes
Tres litros de agua por persona como mínimo en verano. Comida para todo el día. Frontal, porque si se retrasa la bajada se hace de noche. Cortavientos de verdad: arriba hace viento y frío incluso en agosto. Calzado de trekking con suela agresiva y tobillo, no zapatillas de correr. Gorra, gafas y crema, porque desde media montaña no hay ni una sombra.
Bastones si estáis acostumbrados: la bajada de 1.500 metros castiga las rodillas más que la subida.
Cuándo se puede subir
De mayo a octubre. En pleno julio y agosto lo inteligente es salir de noche o de madrugada para llegar arriba al amanecer y bajar antes del calor de la tarde. En invierno hay nieve en la cumbre y la subida pasa de senderismo a alpinismo ligero: no es terreno para turistas.
Si hay niebla anunciada, se cancela. Perderse en la parte alta con visibilidad reducida es el riesgo real de esta montaña.
La caminata de luna llena de agosto
Merece mención propia porque es la forma más bonita de hacer esto. Cada agosto, con la luna llena, la Asociación Helénica de Senderismo organiza una ascensión colectiva: decenas de caminantes suben hasta un llano a unos 1.200 metros, montan una fiesta nocturna contemplando el pico bajo la luna, duermen en la montaña y suben a la cumbre a la mañana siguiente.
Es un acontecimiento muy querido en la isla, más seguro que ir solos y sin comparación posible en experiencia. Si vuestras fechas coinciden con la luna llena de agosto, cambiad el plan y hacedlo.
Si el Fengari os viene grande
Perfectamente razonable. Hay dos alternativas con paisaje de montaña y una fracción del esfuerzo: el trekking por las pozas del Fonias, y el paseo corto a las vathres de Gria Vathra.
Y la montaña se ve entera, sin sudar, desde la carretera de Profitis Ilias en el sur y desde el mirador de Chora.