La mejor cosa gratis de Santorini
Si tuviéramos que quedarnos con una sola actividad de la isla, y sin pagar un euro, sería esta. El sendero número 9 une Fira con Oia siguiendo la cresta del acantilado de la caldera durante unos nueve kilómetros, y no hay ni un solo tramo aburrido.
La primera parte, de Fira a Firostefani y de ahí a Imerovigli, va por paseos empedrados entre hoteles y terrazas. Son unos tres kilómetros cómodos que se hacen en cuarenta minutos y que ya justifican la salida.
Lo bueno empieza después. Pasada la iglesia de Agios Georgios, el camino se despega de la civilización y se convierte en un sendero de tierra roja que sube y baja por la cresta, con la caldera abriéndose a la izquierda y el mar abierto a la derecha. Durante seis kilómetros no hay prácticamente nada: dos capillas encaladas, algún burro suelto y el viento.
El perfil real, sin adornos
Aquí está la información que faltaba en todas las guías que leímos antes de hacerlo. No es un paseo llano. El desnivel acumulado ronda los 350 metros de subida y otros tantos de bajada, repartidos en varias cuestas cortas pero duras, especialmente en el tramo central pasado Imerovigli, donde el camino trepa por la ladera del monte Profitis Ilias hasta unos 380 metros.
El firme es tierra suelta, piedra volcánica y algún tramo de roca pulida. Con zapatillas de running se hace perfectamente; con chanclas o sandalias de ciudad, no.
Tiempo real: entre tres y cuatro horas con paradas de foto, que van a ser muchas. Si solo quieres el tramo bonito, empieza en Imerovigli y déjalo en seis kilómetros y dos horas y media.
Cuándo salir y qué llevar
Este es el punto crítico. No hay sombra en todo el recorrido. Ni un metro. Tampoco hay fuentes, ni bares, ni ningún sitio donde comprar agua entre Imerovigli y Oia.
Sal al amanecer, entre las seis y media y las ocho de la mañana. En julio y agosto salir más tarde de las nueve es una mala idea y a mediodía es directamente peligroso.
Lo imprescindible: dos litros de agua por persona, gorra, crema solar alta, gafas de sol y algo de comer. En primavera y otoño, además, cortavientos, porque en la cresta el meltemi sopla con fuerza y refresca.
Cómo volver
El plan estándar es caminar de Fira a Oia por la mañana y volver en autobús. El bus sale de Oia cada media hora en verano, tarda 25 minutos y cuesta unos 1,80 euros.
Aviso práctico: el bus de vuelta de Oia después de la puesta de sol va abarrotado y se queda gente en la parada. Si haces el sendero por la mañana no te afecta, pero si lo haces al revés, terminando en Oia al atardecer, cuenta con ello o reserva un taxi (unos 30 a 40 euros).
Con niños, con perros, con calor
Con niños a partir de unos 10 años y acostumbrados a caminar, es viable si se sale muy temprano y se lleva agua de sobra. Por debajo de esa edad, mejor hacer solo el tramo urbano Fira-Imerovigli, que es llano, tiene bares y ofrece las mismas vistas.
Los perros se cruzan por el camino continuamente y no hay ninguna restricción, pero el suelo caliente les quema las almohadillas: solo con fresco de verdad.
Para quien vaya con movilidad reducida, el tramo de Fira a Firostefani está pavimentado y es practicable, aunque con pendientes.
La alternativa corta que casi nadie hace
Si no te apetecen cuatro horas, hay una versión reducida buenísima: de Imerovigli, baja al promontorio de Skaros, rodéalo y sube hasta la capilla de Theoskepasti, colgada sobre el precipicio. Son unos 45 minutos ida y vuelta, con 100 metros de desnivel, y es uno de los rincones más bonitos y menos visitados de toda la isla.
Reservar no hace falta
El sendero es público, está señalizado como ruta 9 y no requiere guía ni permiso. Existen salidas organizadas con guía por unos 40 a 60 euros que añaden contexto geológico e histórico, pero no son necesarias para orientarse: el camino es evidente en todo momento, con la caldera siempre a un lado.