Hay un solo fin de semana al año en que Schoinoussa se llena de verdad, y no tiene nada que ver con las playas. Es el Festival de la Fava, que se celebra a finales de junio en el patio de la escuela de la Chora, y que lleva ya más de una docena de ediciones convirtiendo una isla de 250 habitantes en el centro gastronómico de las Cícladas durante cuarenta y ocho horas.

La fava no es habas, aunque el nombre despiste a los españoles. Son guisantes amarillos partidos, cocinados hasta convertirse en una crema espesa que se sirve templada con cebolla cruda picada, un chorro largo de aceite de oliva y alcaparras. Suena sencillo porque lo es. La diferencia está en la materia prima, y la de Schoinoussa tiene fama merecida en todo el Egeo.

Qué pasa esos dos días

Las productoras de la isla, que cultivan los campos de Mesaria y del interior, montan puestos en el patio de la escuela y sirven fava preparada de todas las formas imaginables: la clásica, con pulpo, con tomate confitado, en croquetas, en ensalada. Hay mesas largas, vino local, música nisiotika en directo y baile hasta que amanece.

Es gratis. No hay entrada, no hay reserva, no hay lista. Llegas, te sientas donde haya sitio y alguien te pone un plato delante. Ese es todo el protocolo, y resulta bastante desconcertante para quien viene acostumbrado a festivales gastronómicos con pulsera y pago por tapa.

El problema logístico

Aquí está el pero serio y conviene decirlo pronto: la isla tiene unas veinte camas turísticas contadas. Durante el festival se llena entera, y no solo de extranjeros, sino de griegos de Naxos, Paros y Amorgos que vienen expresamente. Si quieres dormir en Schoinoussa ese fin de semana, reserva con cuatro o cinco meses de antelación. No es exageración.

La alternativa es hacerlo como excursión desde Naxos, aprovechando el Express Skopelitis, pero eso obliga a volver en el barco de la tarde del día siguiente y te pierdes la parte buena, que es la noche. La fecha exacta se anuncia con poca antelación (suele caer el último fin de semana de junio) así que conviene preguntar en la agencia de la isla o seguir los avisos del municipio de Naxos y Pequeñas Cícladas.

El resto del año

Si no coincides con el festival, la fava sigue estando. Las dos o tres tabernas de la Chora y la de Mesaria la sirven todo el verano, y es literalmente el primer plato que hay que pedir al llegar a la isla. Pídela como entrante para compartir, con pan y una ensalada, y luego pescado del día si estás cenando abajo en el puerto de Mersini.

Más allá de la fava, la despensa local incluye queso de cabra de la isla, tomates de secano, alcaparras silvestres recogidas en los muretes y miel de tomillo. Nada de esto se vende empaquetado en tiendas de souvenirs: se come en las tabernas o se compra preguntando en el ultramarinos, que a veces tiene tarros de las productoras locales.

La otra fiesta grande

Conviene saber que Schoinoussa tiene un segundo acontecimiento anual: la fiesta de Panagia Akathi, la iglesia de la Chora, que cae el sábado del Himno Acatisto, la penúltima semana antes de la Pascua ortodoxa. Es una celebración mucho más religiosa y familiar que el festival de la fava, con misa larga, mesas en la calle y música hasta tarde.

Y el 15 de agosto, la Dormición de la Virgen, que en Schoinoussa se celebra con dos días de fiesta. Coincide con el pico de temporada, así que la isla está a rebosar, pero la fiesta es auténtica y no un montaje para turistas. Si vas a estar esos días, cuenta con ello a la hora de planificar dónde comer y cuándo hacer el circuito a pie por la isla.