Schoinoussa mide ocho kilómetros y medio cuadrados y no tiene autobuses, taxis ni prácticamente coches. La consecuencia no es un problema sino la mejor actividad de la isla: se recorre entera andando, y hacerlo en un solo día es la forma más completa de entenderla.
El circuito no está señalizado como una ruta oficial. Son los caminos de tierra de toda la vida, los que usan los isleños para ir de un sitio a otro, enlazados en un bucle que sale de la Chora y vuelve a ella. Tres horas de caminata neta, cinco o seis si te bañas en tres playas por el camino, que es de lo que se trata.
El recorrido
Se sale de la Chora hacia el norte, por el camino que sube suave entre muretes de piedra seca. Veinte minutos después estás en Mesaria, la aldea agrícola de la isla, entre campos de fava y gallinas sueltas. Ahí está la taberna donde conviene desayunar si has salido temprano.
Desde Mesaria se baja a Psili Ammos, la playa de arena finísima de la costa norte, que es la primera parada de baño natural. Luego el sendero continúa hacia el noroeste, hacia Gerolimionas, y este es el tramo menos claro del recorrido: hay hitos de piedras pero también un par de bifurcaciones ambiguas. Con el mapa descargado en el móvil se resuelve sin problema.
De Gerolimionas se cruza hacia el este por la parte alta de la isla, con vistas al islote de Ofidoussa, y se baja a las playas de Almyros y Lioliou. El regreso a la Chora se hace por el camino del sureste, pasando cerca de Livadi y Tsigouri, donde cabe un último baño antes de subir al pueblo.
Dificultad real
Es un paseo largo, no una ruta de montaña. No hay desniveles serios (el punto más alto de la isla no llega a los doscientos metros), no hay pasos expuestos y no hay riesgo de perderse de forma peligrosa: desde casi cualquier punto se ve el mar por los dos lados y se orienta uno solo.
Lo que sí hay es piedra suelta, tierra resbaladiza en las bajadas y, sobre todo, ausencia total de sombra. Ese es el factor que convierte una caminata fácil en una jornada dura: en julio y agosto, entre las once y las cinco, el sol es implacable y no hay ni un árbol en la mayor parte del trayecto.
Cuándo hacerlo y qué llevar
Sal temprano. A las siete y media de la mañana en verano, o déjalo para las cinco de la tarde y haz solo medio circuito. En mayo, junio, septiembre y octubre se puede caminar a cualquier hora sin sufrir.
Lleva litro y medio de agua por persona como mínimo. No hay fuentes en el camino y solo encontrarás dónde comprar en Mesaria (si la taberna está abierta) y en las playas de Tsigouri y Livadi. Calzado cerrado con suela que agarre, no chanclas. Gorra, gafas y crema. Y el móvil cargado con el mapa offline descargado, porque la cobertura falla en el norte.
Variantes más cortas
Si tres horas te parecen mucho, el circuito se trocea bien. La versión corta más agradecida es Chora, Mesaria, Psili Ammos y vuelta: una hora y cuarto de caminata neta más el tiempo de playa, con la taberna de Mesaria en medio para desayunar o comer.
Otra opción de media es bajar a Livadi, seguir la costa hasta Almyros y volver por el interior. Hora y media larga, con dos playas, y con la ventaja de que la costa sur y este está resguardada del meltemi, así que funciona incluso los días de viento fuerte en que el norte de la isla es inhóspito.
No hace falta guía, no hace falta reservar y no cuesta nada. Es, probablemente, la mejor relación entre esfuerzo y recompensa que ofrece cualquier isla de las Pequeñas Cícladas, y encaja perfectamente con los tres días que recomendamos dedicarle a Schoinoussa.