Casi todo el mundo ve el cráter de Nisyros desde un autobús. Muy poca gente lo camina, y ahí está la diferencia entre visitar la isla y entenderla. La red de senderos de Nisyros atraviesa la caldera, sube al borde, conecta los pueblos altos con la costa y no cuesta ni un euro.

Hay dos rutas principales que cubren lo esencial, y ambas arrancan en Nikia, el pueblo mirador del borde sureste.

Ruta 1: de Nikia al fondo del cráter

Es la espectacular. El sendero sale justo detrás del museo vulcanológico, gira a la derecha y empieza a bajar por la pared interior de la caldera hasta el suelo, llegando a la zona del cráter Stefanos en unos 45 minutos.

La bajada es un viaje geológico en directo: la vegetación cambia según pierdes altura, las paredes de la caldera se van cerrando sobre ti y el olor a azufre aparece antes que la primera fumarola. Llegar caminando al fondo del cráter, después de haberlo visto desde arriba, es infinitamente más impactante que aparcar a veinte metros.

Dificultad: la bajada es moderada, con desnivel constante, tramos de escalones de piedra y algo de suelo suelto. La subida de vuelta es dura de verdad, unos 400 metros de desnivel positivo sin sombra. La mayoría de la gente baja y organiza que un taxi los recoja arriba en el aparcamiento del volcán, o coge el autobús turístico de vuelta.

Advertencia práctica importante: en el camino de regreso el arranque del sendero desde el fondo es difícil de localizar. Fíjate bien en las referencias al bajar (una roca concreta, un muro, un árbol) o descarga el track antes de salir.

Ruta 2: el borde de la caldera, de Nikia a Emporios

Esta es la que recomendaríamos si solo vas a hacer una. Hora y media larga siguiendo el labio de la caldera desde Nikia hasta Emporios, con el volcán abajo a la izquierda durante todo el recorrido y el mar al otro lado.

Es prácticamente llana, con desnivel mínimo, y por eso es asumible para cualquiera con una forma física normal. El truco para no equivocarse: cuando se acaban las escaleras y el hormigón justo debajo de Nikia, sigue recto en lugar de girar hacia el cráter.

Al llegar a Emporios puedes seguir bajando por otro sendero hasta Pali, hora y cuarto más, y terminar el día con un baño en las aguas termales y una comida de pescado en el puerto. Es el mejor día de caminata que ofrece la isla.

La ruta corta: Mandraki al Paleokastro

Si no tienes ganas de nada largo, hay una versión de veinte minutos: la subida desde Mandraki al Paleokastro, la acrópolis de murallas ciclópeas del siglo IV a.C. Cuesta arriba, sin sombra, pero corta y con una recompensa enorme.

Lo que tienes que llevar sin excepción

Agua, dos litros por persona en verano. No hay fuentes en ninguna de las rutas.

Calzado de trekking o zapatilla con suela buena. La roca volcánica es abrasiva y en algunos tramos resbala.

Gorra, gafas y crema. La sombra en Nisyros es prácticamente inexistente y el suelo claro del interior de la caldera refleja el sol.

Track descargado en el móvil. La señalización existe (marcas pintadas, algún cartel de madera) pero se pierde en tramos y la cobertura no es fiable en todo el recorrido.

Cuándo hacerlo

Ni julio ni agosto a mediodía, y esto va en serio. Sin sombra, con terreno volcánico que acumula calor y con temperaturas de 33 a 36 grados, es una mala idea que acaba en insolación.

Sal antes de las nueve de la mañana o después de las cinco de la tarde. Y la temporada ideal es abril, mayo, octubre y noviembre: temperaturas suaves, la isla verde de verdad (el suelo volcánico es fertilísimo y en primavera esto es un jardín de higueras, almendros y flores) y la caldera con la luz limpia del invierno mediterráneo.

Si nunca has caminado en una isla griega, Nisyros es un buen sitio para empezar: distancias cortas, siempre hay un pueblo cerca y el paisaje no se parece a nada. Y si te engancha, Tilos al lado tiene una red de senderos igual de buena.