Chrysopigi es lo primero que sale cuando buscas fotos de Sifnos, y es de esas veces en que el sitio real supera a la imagen. Un monasterio encalado, cuadrado y sin adornos, plantado en el extremo de una lengua de roca que se mete en el Egeo, y una grieta que corta esa lengua en dos, salvada por un puente de piedra de apenas cuatro metros.
Llegamos por la tarde, con el viento del noroeste levantando espuma contra las rocas del lado abierto. El puente es corto pero cruzarlo impresiona: debajo, el mar entra y sale de la grieta con un ruido sordo.
La leyenda de la grieta
La explicación oficial de la grieta es geológica y bastante prosaica: la roca cedió. La versión que te cuentan en la isla es mucho mejor.
Cuentan que en el siglo XVI unos piratas desembarcaron aquí y persiguieron a dos mujeres que se refugiaban en el monasterio. Las mujeres pidieron auxilio a la Virgen y la roca se partió en dos delante de ellas, dejando a los piratas al otro lado. Por eso el monasterio se llama Chrysopigi, "fuente de oro", y por eso la Virgen de Chrysopigi es la protectora de Sifnos.
El monasterio actual se levantó hacia 1650 sobre una capilla anterior. El icono que se venera dentro, según la tradición, apareció flotando en el mar y fue encontrado por dos pescadores.
Cuándo ir y qué esperar
La visita es gratuita y libre. El recinto es pequeño: un patio encalado, unas celdas que hoy están cerradas y la iglesia. Si vas fuera de horario de culto puede que la iglesia esté cerrada, y realmente no pasa nada, porque lo que se viene a ver es el conjunto desde fuera.
La hora dorada es lo que hace de esta visita algo distinto. A partir de las siete de la tarde en verano, la luz da de lleno en la fachada oeste y el blanco se vuelve naranja. Es el momento en que aparecen todos los fotógrafos, así que si buscas silencio ve a las ocho de la mañana: no habrá nadie y el mar suele estar plano.
La otra fecha es la Ascensión, cuarenta días después de la Pascua ortodoxa. Se celebra el panigiri de Chrysopigi, con procesión del icono, misa y comida comunitaria. Si coincide tu viaje, es lo más parecido a ver Sifnos funcionando en modo isleño puro.
El baño de al lado
Pegada al monasterio está la playa de Apokofto, una cala de arena y guijarros con tamariscos que dan sombra real, un par de tabernas y agua tranquila. Es una de las mejores combinaciones de la isla: monasterio, chapuzón y comida sin mover el coche.
Desde Apokofto sale un sendero corto, muy bonito, que rodea el promontorio y baja en quince minutos hasta Faros, un antiguo puerto pesquero con tres calas seguidas. Es un paseo llano, apto para cualquiera, y una de las cosas que más recomendamos hacer en Sifnos a media tarde.
Práctica
Chrysopigi está a unos nueve kilómetros de Apollonia y el autobús a Faros para cerca. En coche o moto, hay aparcamiento junto a Apokofto que en agosto se llena a mediodía: llega antes de las once o después de las seis.
Dos avisos. El primero: no hay sombra ninguna en el promontorio del monasterio, ni una. Gorra y agua. El segundo: por respeto al recinto, hombros y rodillas cubiertos si entras en la iglesia. Llevar un pañuelo en la mochila resuelve el problema.
Si estás decidiendo qué zona de la isla elegir para dormir, la de Chrysopigi y Faros es la más tranquila con diferencia y la que mejor combina mar y paseo. Necesitas coche para casi todo lo demás, eso sí.