Profitis Ilias es la caminata seria de Sifnos. No es larga, unas dos horas ida y vuelta desde Katavati, pero sube seiscientos metros por terreno pelado y sin una sombra, así que conviene planteársela con respeto.
Arriba, en la cima más alta de la isla, hay un monasterio fortificado que parece más un castillo que un lugar de culto: muros gruesos de piedra sin encalar, un patio cerrado y una torre. Se fundó hacia el siglo VIII y durante siglos fue refugio de la población cuando llegaban los piratas, lo que explica el aspecto militar.
La subida
El acceso habitual arranca en Katavati, el pueblecito al sur de Apollonia, donde hay un cartel del sendero numerado. El camino es una calzada de piedra antigua, en buen estado la mayor parte del recorrido, que zigzaguea entre terrazas de piedra seca y matorral bajo.
Tiempo real: una hora larga de subida a paso normal, cuarenta y cinco minutos de bajada. El desnivel se acumula rápido y el último tercio es el más duro, con tramos de piedra suelta.
Aquí va la advertencia importante, porque es donde la gente se mete en problemas. No hay sombra en ningún punto del recorrido, ni una fuente. En julio y agosto no se sube entre las once y las cinco, sin excepciones. Lo sensato es salir a las siete de la mañana, estar arriba a las ocho y media y haber bajado antes de las diez y media. Litro y medio de agua por persona como mínimo.
Lo que se ve desde arriba
La recompensa es una de las mejores panorámicas de las Cícladas occidentales. De norte a sur se van encadenando Serifos, Kythnos, Paros, Antiparos, Milos, Kimolos, Folegandros y, en días de aire muy limpio, la silueta lejana de Santorini.
Hacia abajo se entiende de golpe la estructura de Sifnos: la cresta de pueblos blancos, las terrazas agrícolas dibujando curvas de nivel por toda la ladera, y las bahías del sur recortadas.
El monasterio suele estar abierto en verano, atendido por un guardés que vive allí parte del año. Dentro hay un patio con aljibe, la iglesia con iconos antiguos y unas celdas. Si está cerrado, la vista sigue siendo el motivo por el que has subido.
El panigiri del 20 de julio
Una vez al año, la noche del 19 al 20 de julio, el monasterio celebra la fiesta del profeta Elías y medio Sifnos sube andando en procesión al anochecer, con antorchas. Hay misa, comida comunitaria y vino en el patio, y mucha gente duerme arriba.
Es una de las cosas más auténticas que se pueden vivir en la isla y no está pensada para turistas, lo que la hace mejor. Si coincide tu viaje, súbete con linterna frontal, ropa de abrigo, porque a 682 metros refresca de verdad de madrugada, y sin ninguna prisa.
Alternativa sin esfuerzo
Si la subida no es una opción, hay un plan B decente: el monasterio de Agios Symeon, al norte de Kamares, se alcanza en coche por una pista estrecha y empinada y ofrece una panorámica muy parecida de la costa oeste y las islas del norte. La carretera tiene curvas cerradas y no la recomendamos con viento fuerte ni en moto si no tienes experiencia.
Para el resto de senderos de la isla, la red señalizada de Sifnos tiene más de cien kilómetros numerados, y el tramo Artemonas - Poulati - Kastro es mucho más asequible que este: llano, con mar a la vista y cuarenta y cinco minutos de reloj.