Agioi Anargyroi, el alma blanca y azul de Skala
Hay imágenes que definen una isla. En Santorini son las cúpulas azules de Oia recortadas contra la caldera. En Mykonos, los molinos de viento. En Agistri es la iglesia de Agioi Anargyroi. Blanca, con su cúpula azul brillante y su campanario asomado al mar. Si has visto una foto de esta isla, probablemente era de esta iglesia.
La encuentras nada más llegar a Skala. Está construida sobre un pequeño promontorio rocoso que se adentra en el mar, dividiendo la playa principal en dos mitades. A la izquierda, la zona más sombreada con olivos. A la derecha, la parte más soleada. La iglesia es el eje. El centro geométrico y espiritual del pueblo.
Agioi Anargyroi significa «los santos no mercenarios». San Cosme y San Damián, dos médicos del siglo III que, según la tradición, curaban sin cobrar. De ahí lo de «no mercenarios». La iglesia está dedicada a ellos y es el centro de la vida religiosa de Skala.
Su arquitectura es sencilla pero impecable. Paredes encaladas que ciegan al sol del mediodía. Una cúpula azul que compite en intensidad con el cielo griego. Un campanario de tres arcos que se recorta contra el mar. No es grande. No es ostentosa. Pero es perfecta en su sencillez.
El interior es austero. Iconos dorados, velas encendidas, el olor a incienso flotando en el aire. La penumbra fresca del interior contrasta con el blanco cegador de fuera. Si tienes suerte y la encuentras abierta, entra. Siéntate un momento en uno de los bancos de madera. Escucha el silencio. Es uno de esos lugares donde el tiempo se dilata.
El 1 de julio, Skala celebra la fiesta de Agioi Anargyroi. Es el día grande del pueblo. Música en directo, bailes tradicionales, cordero asado para todos. La iglesia se engalana y el pueblo entero se vuelca. Si coincides con esa fecha, no te lo pierdas. Es Grecia en estado puro.
Pero el mejor momento para visitarla es el atardecer. El sol se pone justo detrás del promontorio. La iglesia se recorta contra un cielo de fuego. Las aguas de la bahía reflejan el blanco y el azul. Si te alejas un poco por la playa y haces la foto desde el agua, con el móvil casi a ras del mar, obtendrás la postal perfecta. La misma que llevas viendo en internet desde que decidiste venir a Agistri.
Nosotros nos sentamos en las rocas junto a la iglesia al caer la tarde. Las olas lamían la piedra. Una pareja de ancianos encendía velas en el interior. El ferry de las seis zarpaba hacia el Pireo dejando una estela blanca sobre el mar en calma. Y entendimos por qué esta pequeña iglesia blanca y azul es, para tantos, el símbolo de Agistri. Porque resume en una sola imagen todo lo que esta isla ofrece: sencillez, belleza y el mar como horizonte.