Skala, el corazón turístico de Agistri

Llegamos a Skala un sábado de mayo, con el sol pegando fuerte sobre la cubierta del ferry. El barco atracó en un muelle pequeño y funcional. A nuestra derecha, la playa de arena se extendía tranquila. A nuestra izquierda, el pueblo se desplegaba en semicírculo alrededor de la bahía. Casas blancas de dos alturas, balcones con geranios, tavernas con las sillas aún apiladas.

Skala es el principal puerto de Agistri. Aquí llegan la mayoría de ferries desde el Pireo, así que es la puerta de entrada natural a la isla. Y es, con diferencia, el núcleo más animado. No esperes un puerto gigante ni un paseo marítimo interminable. Skala es pequeño. Pero tiene todo lo necesario para pasar unos días perfectos.

La playa de Skala es el gran atractivo del pueblo. Arena fina y dorada, aguas tranquilas y poco profundas. Ideal para familias con niños. La parte este de la playa tiene sombra natural de olivos por la tarde. La parte oeste es más soleada. Hay tumbonas de alquiler y varias cafeterías junto a la arena donde tomar un frappé con los pies casi en el agua.

El icono de Skala es la iglesia de Agioi Anargyroi. La reconocerás al instante: paredes blancas, cúpula azul y un campanario que se asoma al mar. Está construida sobre un promontorio rocoso que divide la playa en dos. Las fotos desde el agua, con la iglesia reflejada en el mar, son las más bonitas de la isla.

A lo largo del paseo marítimo se concentran los restaurantes y bares. Por la noche, Skala tiene cierto ambiente. No es Mykonos ni de lejos. Pero hay un par de bares de cócteles que ponen música hasta tarde. El más famoso es el Skliri, a un kilómetro del centro, donde los atenienses hacen el vermut del mediodía mirando al mar.

En Skala encontrarás también el único cajero automático de la isla, una farmacia, supermercados y varias agencias de alquiler de bicis y motos. Todo está a cinco minutos a pie. No necesitas coche. Y esa es una de las grandes ventajas de alojarse aquí.

Si vienes en julio, pregunta por la fiesta de Agioi Anargyroi. El día 1, el pueblo entero sale a la calle. Música en directo, baile tradicional y cordero asado para todos. Uno de esos momentos en los que Grecia te recuerda por qué es Grecia.